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Apicultura Apicola Mishkihue Gorbea 

A través de la asociatividad y la innovación, mujeres de distintas comunas de La Araucanía están transformando sus territorios, impulsando negocios sostenibles, fortaleciendo las economías locales y las redes de sus cooperativas.

En la Región de La Araucanía, la asociatividad se ha transformado en una poderosa herramienta de desarrollo rural. Es por ello que, para el Instituto de Agroindustria de la Universidad de La Frontera, resulta de máxima importancia visibilizar el aporte de las mujeres que impulsan la innovación, la sostenibilidad y el trabajo colaborativo en sus territorios.

 

Este compromiso se refleja en los casos de diversas cooperativas que participan en los programas FIC-R “Innovación de Procesos de Negocios para las Cooperativas de la Región”, financiado por el Gobierno Regional de La Araucanía, y AgrocoopInnova, financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA); ambas iniciativas ejecutadas por el Instituto de Agroindustria de la Universidad de La Frontera.

 

Estos programas buscan fortalecer la gestión y apoyar la adquisición de activos que mejoren la calidad, la productividad y la innovación en las cooperativas regionales. Además, entregan acompañamiento técnico, herramientas digitales y asesorías en modelos de negocio, promoviendo así la sostenibilidad económica, social y cultural de estas organizaciones.

 

Uno de los casos destacados está ubicado en el sector Agua Santa, en la ruta que une Lautaro con Curacautín. Se trata de la Cooperativa de Flores Antumalen, la cual está integrada actualmente por seis mujeres rurales mapuches, quienes hace nueve años decidieron unirse para fortalecer su producción y comercialización de flores de corte.

 

A lo largo de su trayectoria, han consolidado un trabajo colectivo que combina tradición, identidad y gestión moderna.

 

Gracias al apoyo de ANASAC Chile, a través de su área de Sostenibilidad, y al respaldo técnico de INDAP Araucanía, las socias cuentan hoy con invernaderos metálicos de última generación, que les permiten producir flores durante todo el año bajo estándares sustentables.

 

Entre sus cultivos destacan especies como liliums, alstroemerias y gerberas, que se comercializan en Lautaro, Temuco y Curacautín. Además, la cooperativa ha participado de capacitaciones y giras técnicas, en donde han aprendido sobre innovación en floricultura, control biológico de plagas y diseño eficiente de invernaderos.

 

Su experiencia representa un ejemplo inspirador de cómo la colaboración y la innovación pueden florecer desde el mundo rural femenino.

 

“En la Cooperativa Agrícola de Flores Antumalen valoramos profundamente el trabajo asociativo, porque nos ha cambiado la vida. En lo personal y como grupo, hemos mejorado tanto en lo económico como en lo emocional. Antes, muchas de nosotras éramos dueñas de casa, y hoy podemos decir con orgullo que somos empresarias.

 

Llevamos nueve años trabajando como cooperativa, fomentando el crecimiento personal y económico de nuestras socias, y también generando oportunidades laborales para nuestra comunidad. El cooperativismo ha sido una herramienta fundamental para nuestro desarrollo y para seguir avanzando juntas”, expresó Margarita Cheuquelen, presidenta de la Cooperativa Agrícola de Flores Antumalen Ltda.

 

En la comuna de Vilcún, la Cooperativa Agrícola Rayen Huencho reúne a cinco mujeres mapuches que han hecho del trabajo colaborativo una forma de vida. Dedicadas al cultivo de plantas ornamentales durante todo el año, estas emprendedoras rurales han logrado consolidar una producción sostenible y en constante crecimiento.

 

Con diversos apoyos regionales y locales, la cooperativa ha podido profesionalizar su labor e incorporar tecnologías limpias, como sistemas de riego con energía fotovoltaica, que mejoran la eficiencia y reducen el impacto ambiental.

 

Su experiencia demuestra que es posible combinar identidad mapuche, innovación y asociatividad femenina, posicionando a Rayen Huencho como un referente regional en producción ornamental sustentable. Además, su participación activa en ferias y mercados locales les ha permitido fortalecer la economía familiar y visibilizar el liderazgo femenino rural en la región.

 

“El trabajo en conjunto ha sido muy positivo, porque nos ha permitido alcanzar más rápido nuestras metas como cooperativa. El apoyo técnico es fundamental para lograr el éxito; ser emprendedora y formalizarse requiere conocimientos que muchas veces están lejos de nuestro alcance. Se valora profundamente cuando los profesionales te acompañan en el proceso, incluso sin esperar una retribución económica.

 

Como mujeres cooperativistas asumimos un nuevo rol dentro de la sociedad, convirtiéndonos en referentes para otras mujeres que también sueñan con emprender. Este camino exige trabajo, constancia y perseverancia, pero los resultados valen la pena”, expresó María Huencho, participante de la Cooperativa Rayen Huencho.

 

Fundada en 2018 en la comuna de Gorbea, la Cooperativa Multiactiva Mishkihue nació con el propósito de desarrollar la apicultura de forma sostenible y con valor agregado. Actualmente, gestiona más de 80 colmenas con producción de miel, jalea real, polen y propóleo, además de ofrecer servicios técnicos de extracción e insumos apícolas.

 

Su enfoque se basa en la sostenibilidad ambiental, la innovación y el compromiso comunitario, promoviendo la formación continua y el respeto por los ciclos naturales de producción.

 

A través de capacitaciones y el acompañamiento de diversas instituciones, la cooperativa ha fortalecido su gestión y se ha posicionado como un referente regional en el desarrollo de emprendimientos rurales con identidad y valor territorial.

 

Pamela Pérez, representante legal de la Cooperativa Apícola Mishkihue, destacó el impacto que ha tenido, por ejemplo, el acompañamiento técnico del proyecto FIC-R ejecutado por la Universidad de La Frontera y financiado por el Gobierno Regional de La Araucanía.

 

“Gracias a este programa hemos adquirido herramientas que nos han permitido consolidarnos como una cooperativa solvente y enfrentar los nuevos desafíos que trae la tecnología y la digitalización. Las capacitaciones en redes sociales e inteligencia artificial fueron fundamentales para adaptarnos a los nuevos tiempos”, señaló.

 

Actualmente, la cooperativa está integrada por ocho socios, en su mayoría mujeres que promueven una apicultura sostenible y la transferencia de conocimientos a otros productores. “Hemos recibido visitas desde Valdivia, Lumaco, Villarrica y Pucón, lo que demuestra el alcance de nuestro trabajo y el valor de lo aprendido”, agregó Pérez.

 

En Collipulli, la Cooperativa de Trabajo Ayelén impulsa proyectos colaborativos orientados a generar empleo, mejorar la calidad de vida y fortalecer el tejido social del territorio.

 

Conformada principalmente por mujeres, la cooperativa trabaja bajo los principios de la economía social y solidaria, desarrollando actividades vinculadas a los servicios y la manufactura local.

 

Su origen se remonta a la iniciativa de Jaquelinne Ponce, actual concejala de la comuna, quien convocó a más de veinte mujeres para formar un grupo de costureras para confeccionar chalecos reflectantes para la empresa ISA Intervial. Lo que comenzó como una idea al aire se transformó en un proyecto concreto gracias a la perseverancia y visión de Ponce, quien propuso constituir una cooperativa. Así nació oficialmente Cooperativa Ayelén el 22 de abril de 2021, en plena pandemia, cuando muchas empresas cerraron sus puertas.

 

El grupo inicial de veinte mujeres fue consolidándose con el tiempo, quedando actualmente siete socias activas, todas comprometidas con el trabajo colaborativo y el desarrollo local. Su experiencia demuestra que la innovación también puede tener rostro comunitario y femenino, aportando al desarrollo económico y social de la región a través del trabajo conjunto, la inclusión y la asociatividad.

 

Marlen Isla, representante legal de la Cooperativa Ayelén, resume el espíritu del grupo:

 

“La Cooperativa Ayelén ha transformado profundamente la vida de nuestras socias, entregándonos conocimientos y herramientas para crecer. A través de capacitaciones en corte y confección, conocimientos digitales y gestión, hemos aprendido a profesionalizar nuestro oficio y a equipar nuestros talleres con la maquinaria necesaria. Cada una trabaja desde su hogar, lo que nos permite organizarnos y conciliar la vida familiar con el emprendimiento. Además, cuando recibimos grandes pedidos, damos trabajo a otras mujeres de la comunidad, generando oportunidades y fortaleciendo la red local. Hoy somos proveedoras de empresas como CMPC e ISA Intervial, capaces de producir hasta 5.000 chalecos reflectantes mensuales, demostrando que, con constancia, apoyo y trabajo en equipo, las mujeres podemos salir adelante y convertir una idea en un proyecto real.”

 

Hoy, Cooperativa Ayelén se consolida como un ejemplo de liderazgo femenino, resiliencia y economía solidaria en La Araucanía, demostrando que el cooperativismo sigue siendo una poderosa herramienta para transformar vidas y comunidades.

 

Equidad y desarrollo sostenible

 

Estas experiencias reflejan cómo el liderazgo femenino, el desarrollo productivo, la innovación y la identidad territorial pueden integrarse en un mismo propósito: construir una región más desarrollada económicamente, más equitativa y sostenible.

 

El liderazgo de las mujeres rurales está fortaleciendo no solo sus comunidades, sino también un modelo de economía social que valora la colaboración, la resiliencia y el compromiso con el territorio.

 

“La experiencia y las investigaciones demuestran que las cooperativas lideradas por mujeres tienden a tener una gestión más eficiente y con mejores resultados. Existe una forma distinta de liderar y administrar, más colaborativa e integral, que enriquece el quehacer cooperativo.

 

Potenciar la participación femenina no solo aporta equidad, sino también una mirada complementaria que fortalece el desarrollo financiero y social de las organizaciones. Promover ese liderazgo es clave para construir un cooperativismo con más calidad, integración y futuro”, destacó Luis Torralbo, director del Instituto de Agroindustria de la Universidad de La Frontera.

 

 




 

 

17/11/2025